¿Qué es una bomba parche para la insulina basal?
La bomba parche para la insulina basal es un dispositivo pequeño, sin tubo por fuera, pegado directamente a la piel [1]. En el interior tiene un depósito con insulina rápida y, por debajo, sale una cánula, es decir un tubo fino y corto que entra bajo la piel [1]. La insulina se administra con una tasa constante, durante todo el tiempo que la llevas puesta [2]. El papel de este tipo de bomba es sustituir la inyección diaria de insulina basal [3].
Después de llenar la bomba con insulina, te la aplicas en la piel y la llevas prácticamente sin tener que hacer nada más. Al final del periodo de uso te la quitas y te aplicas una nueva. Este tipo de bomba no tiene pantalla, no tiene menús y no necesita un teléfono ni un mando a distancia mientras funciona [3]. En esencia es una bomba de insulina parche con tasa fija.
¿En qué se diferencia de la inyección diaria de insulina basal?
La diferencia principal está en el recorrido de la insulina hacia su destino final, el vaso sanguíneo. Cuando te pones una inyección de insulina lenta se forma un depósito subcutáneo grande. Desde ese depósito la insulina pasa lentamente, poco a poco, a la sangre, a lo largo de 24 horas o incluso más [4]. La bomba parche para la insulina basal no forma un depósito así. Los modelos puramente mecánicos liberan la insulina con una tasa fija y continua [2]. Los modelos electrónicos, en cambio, administran cantidades pequeñas de insulina rápida, a intervalos cortos, de modo que resulte la dosis preestablecida para 24 horas [1].
El objetivo es tener un nivel de fondo de insulina, presente entre las comidas y por la noche. En la práctica notas la diferencia en el número de pinchazos, porque una sola inserción, es decir una sola aplicación del dispositivo, cubre hasta tres días [1]. También notas la diferencia en la estabilidad del efecto. Una tasa constante es más previsible que un depósito grande, que a veces se absorbe de forma distinta de un día para otro [5].
¿Por qué el dispositivo usa insulina rápida?
La insulina lenta se creó para administrarse en forma de inyección. Su larga duración de acción viene de la manera en que se libera desde el depósito inicial formado bajo la piel [4]. Un dispositivo que administra la insulina de forma continua bajo la piel no necesita esa prolongación artificial del tiempo de acción [5]. La disponibilidad constante de insulina para el organismo la da el mecanismo de la bomba, no una fórmula química especial de la insulina [6].
La insulina rápida entra y se consume deprisa en el organismo. Las cantidades pequeñas administradas de forma continua por la bomba aseguran un nivel estable de la tasa de insulina desde el espacio subcutáneo hacia el organismo [5]. Por este motivo, en una bomba de insulina nunca se pone insulina lenta [7].
¿Cómo se elige la tasa de insulina basal del dispositivo?
La tasa la elige el equipo médico, partiendo de tu dosis diaria de insulina basal [1]. Los dispositivos no se programan, vienen ya preparados, en unos pocos escalones fijos de dosis [3]. Los escalones van desde unas 20 hasta unas 50 unidades al día, según el modelo, es decir una tasa de aproximadamente 1-2 unidades por hora [1] [2]. La tasa se mantiene después constante, desde el primer hasta el último minuto que lo llevas puesto. No tienes tasas basales programadas por horas y no puedes modificar la tasa una vez que ha empezado [3]. El riesgo de hipoglucemia, es decir de que la glucemia baje por debajo de 70 mg/dL (3,9 mmol/L), aumenta cuando se hace más ejercicio de lo habitual o cuando se salta una comida, precisamente porque la bomba no cambia su tasa.
En esos días conviene medir la glucemia con más frecuencia y tener a mano 15 g de carbohidratos de absorción rápida. Para los días con más esfuerzo físico, con enfermedad o en los que ayunas, tienes que hablarlo de antemano con el equipo médico, para tener alternativas preparadas [7]. Cuando tu necesidad de insulina basal cambie de forma significativa, tendrás que usar una bomba ajustada de fábrica para otra dosis en 24 horas [3]. No hay forma de modificar la bomba que tienes para que libere más o menos insulina.
¿Cuánto tiempo se lleva puesta una bomba para la basal?
La duración depende del modelo. Algunos modelos se cambian a diario, a las 24 horas [2]. Otros se llevan hasta 72 horas, es decir tres días [1]. El mecanismo puramente mecánico se usa en general en los modelos de un día, y el electrónico en los de tres días [3].
Los modelos de un día se retiran por completo al final del periodo de uso [2]. En los modelos de tres días se tira el depósito y la parte electrónica se reutiliza hasta un año [1]. El depósito cubre la dosis basal para 24 horas, más hasta 36 unidades administradas a demanda [2].
La bomba para la insulina basal tiene que quitarse antes de una prueba del tipo resonancia magnética, porque el dispositivo contiene piezas metálicas [8]. También hay que quitarla antes de una tomografía, si esta abarca la zona donde la llevas. En una radiografía normal el riesgo se considera muy pequeño, pero algunas instrucciones de uso exigen retirarla en cualquier prueba con rayos X [8]. Lo mejor es consultarlo con tiempo con tu equipo médico y con el servicio de radiología.
¿El dispositivo administra también las dosis de insulina de las comidas?
Depende del modelo. Algunos dispositivos dan solo insulina basal, y las dosis de las comidas siguen siendo, si te hacen falta, en forma de inyecciones [3]. Otros dispositivos añaden a la tasa basal dosis a demanda. Estos dispositivos liberan dos unidades con cada pulsación de los dos botones, hasta un máximo de 36 unidades al día [2] [9]. Cada pulsación adicional supone dos unidades más de insulina y, por tanto, un mayor riesgo de hipoglucemia.
La elección entre las dos variantes la haces junto con el equipo médico, según tus necesidades. Si usas solo insulina basal, el modelo simple, sin bolos, es suficiente. Si necesitas insulina también en las comidas, el modelo con botones puede resolver ambas necesidades con un solo dispositivo [2]. Existe además un tercer tipo de dispositivo parche, que da solo dosis de las comidas, sin ninguna tasa basal [10]. Ese se usa en general junto con una inyección diaria de insulina basal [10].
¿Dónde se aplica el dispositivo en el cuerpo?
Los sitios adecuados para una bomba así son los clásicos del formato parche [11]:
- el abdomen;
- la parte delantera o lateral del muslo;
- la parte posterior del brazo;
- la zona lumbar o glútea.
Hay que evitar la piel situada a menos de cinco centímetros del ombligo [11]. Evita además los lunares, las cicatrices, los tatuajes y la piel irritada por cualquier motivo [12].
Elige una zona lo más plana posible, que no se estire mucho durante el movimiento [13]. Cambia de sitio al colocar cada dispositivo nuevo, para que la piel tenga tiempo de recuperarse [12]. La mayoría de los dispositivos resisten el agua, ya que están probados según normas específicas de estanqueidad, así que la ducha, el baño y la natación normal no plantean problemas, dentro de los límites de profundidad y de duración que indican las instrucciones de tu modelo [8]. El calor intenso del jacuzzi o de la sauna sí hay que evitarlo, porque acelera la absorción de la insulina [8]. Tras el contacto prolongado con el agua, comprueba los bordes del adhesivo y seca bien la piel de alrededor [13].
¿Qué pasa si el dispositivo se despega o se para?
En ese caso la insulina basal se detiene en el acto y ya no queda ninguna reserva bajo la piel de la que pueda llegar insulina [14]. La insulina rápida la consume el organismo deprisa, así que los valores de glucemia pueden subir muy rápido [15]. En el uso en la diabetes tipo 2 el riesgo de producir cuerpos cetónicos es mucho menor que en la diabetes tipo 1. La explicación es que en este tipo de diabetes suele conservarse una secreción propia de insulina, aunque la cantidad varía mucho de una persona a otra [16]. El riesgo de cuerpos cetónicos, sin embargo, no desaparece del todo, así que conviene medir la glucemia con más frecuencia hasta colocar un dispositivo nuevo. Si aparecen vómitos, respiración dificultosa o somnolencia, hay que acudir de inmediato al servicio de urgencias.
Aun así necesitas un plan de reserva para estas situaciones, acordado de antemano con tu equipo médico [7]. Ten a mano una pluma de insulina, para poder cubrir en cualquier momento el intervalo hasta colocar una bomba nueva. Comprueba la bomba con la mano varias veces al día: si los bordes del adhesivo se han levantado, si la piel de alrededor está húmeda o huele a insulina y si el dispositivo continúa bien pegado. Sigue la evolución de la glucemia con mucha atención cuando algo parezca ir mal [14].
¿Tengo que seguir midiéndome la glucemia?
Sí, con la misma frecuencia que antes. La bomba para la basal no mide nada, no se conecta a un sensor y no modifica sola su tasa de insulina [3]. Funciona igual sean cuales sean tus valores de glucemia [3]. La hipoglucemia es una glucemia por debajo de 70 mg/dL (3,9 mmol/L): se toman 15 g de carbohidratos de absorción rápida y se vuelve a comprobar a los 15 minutos. Los pasos completos están en las páginas sobre qué es la hipoglucemia y sobre su tratamiento.
La evaluación de la glucemia sigue siendo la única forma de establecer si el escalón de dosis que libera la bomba te va bien de verdad [7]. Los valores de glucemia de la noche y de la mañana son los más valiosos para juzgar si la insulina basal es suficiente durante la noche [17]. Los valores del día completan el cuadro, pero están influidos por las comidas y por el ejercicio, así que resultan más difíciles de interpretar por separado. El perfil glucémico hay que comentarlo con tu equipo médico en las revisiones, momento en el que puede tomarse la decisión de cambiar el escalón de dosis [1].
¿A quién le conviene este dispositivo?
La bomba para la administración de insulina basal, con bolos o sin ellos, se dirige en general a los adultos con diabetes tipo 2 [18]. Está pensada para quienes ya usan insulina basal o necesitan empezar el tratamiento con insulina [19]. Te conviene sobre todo si quieres menos pinchazos o si te cuesta inyectarte delante de otras personas [20]. Otro motivo fundado es que a veces se te olvida ponerte la inyección diaria de insulina basal [21].
Para usar este tipo de bomba necesitas unas cuantas cosas:
- ver bien, con gafas si hace falta;
- poder llenar el depósito con la jeringa que viene en el kit de la bomba;
- hacerte glucemias repetidas cada día o usar un sensor de glucosa [7].
Elegir una bomba para la administración de insulina basal es un compromiso: ganas simplicidad, pero pierdes el ajuste fino de las dosis [22]. El dispositivo no se adapta a tus valores de glucemia, no calcula las dosis y no registra los datos [3]. Por este motivo no es un método de tratamiento adecuado para la diabetes tipo 1, donde el ajuste fino de las dosis es obligatorio [7]. Para un mejor control en la diabetes tipo 1 existen los sistemas automáticos de administración de insulina [23]. La elección del tipo de bomba es una decisión conjunta, tuya y de tu equipo médico, según tu situación y tus preferencias [18].
Conclusiones
- La bomba parche para la basal es un dispositivo pequeño, sin tubo, pegado a la piel, que libera insulina rápida con una tasa fija, sin pantalla y sin menús [1] [3].
- A diferencia de la inyección diaria, no se forma un depósito subcutáneo, y el nivel de insulina se mantiene más constante y más previsible [4] [5].
- Los escalones de dosis son fijos, ajustados de fábrica, entre unas 20 y 50 unidades al día, y no se pueden modificar mientras la llevas puesta [1] [2] [3].
- Si el dispositivo se despega o se para, la insulina basal se detiene en el acto, así que necesitas una pluma de insulina a mano [14] [15].
- Ganas simplicidad y pierdes el ajuste fino, motivo por el cual el método no es adecuado para la diabetes tipo 1, donde los sistemas automáticos dan mejores resultados [22] [23].
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Referencias
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