El cálculo se realiza en el navegador; no se envían ni se guardan datos. El resultado tiene fines informativos y no sustituye la evaluación del médico.
¿Qué es el índice de masa corporal (IMC)?
El índice de masa corporal (IMC) es una relación particular entre el peso y la estatura que se usa para estimar si una persona tiene un peso demasiado bajo, adecuado o demasiado alto para su talla. Se expresa en kg/m². El IMC no mide directamente la grasa corporal, pero se correlaciona bastante bien con ella, por lo que se emplea como una herramienta rápida de orientación.
¿Cómo se calcula el IMC?
El IMC se obtiene dividiendo el peso en kilogramos entre el cuadrado de la estatura en metros. El peso en kilogramos se divide entre la estatura en metros y luego se vuelve a dividir entre la estatura. Por ejemplo, una persona de 70 kg y 1,75 m tiene un IMC de 70 dividido entre 1,75 y de nuevo entre 1,75, es decir, 22,9 kg/m². La calculadora de arriba realiza este cálculo de forma automática y también te muestra la categoría en la que te encuentras, según la clasificación de la Organización Mundial de la Salud.
¿Qué categorías de IMC existen y qué limitaciones tiene?
Según la Organización Mundial de la Salud, en el adulto los valores por debajo de 18,5 indican bajo peso, entre 18,5 y 24,9 peso normal, entre 25 y 29,9 sobrepeso, entre 30 y 34,9 obesidad de grado I, entre 35 y 39,9 obesidad de grado II, y 40 o más obesidad de grado III. Sin embargo, el IMC tiene sus limitaciones. No puede diferenciar entre la masa muscular y la grasa, no tiene en cuenta la distribución de la grasa (la abdominal conlleva más riesgo) y no se interpreta igual en niños, deportistas, embarazadas o personas mayores. Por eso es un punto de partida, no una conclusión.
¿Qué relación tiene el IMC con la diabetes?
El exceso de peso, sobre todo la grasa alrededor del abdomen, aumenta la resistencia a la insulina y es uno de los factores de riesgo más importantes para la diabetes de tipo 2. Un IMC elevado no significa que vayas a desarrollar diabetes necesariamente, pero perder peso, aunque sea de forma modesta, reduce de manera significativa ese riesgo y mejora el control de la glucemia en las personas que ya tienen diabetes.