Sensores de glucosa transcutáneos vs. implantables

Academia de Diabetes: Recursos y Soluciones

Prof. Asoc. Dr. Sorin Ioacara Revisado médicamente Actualizado: 21 de junio de 2026 8 min de lectura

Los sensores de monitorización continua de la glucosa pueden ser transcutáneos, que se llevan de 7 a 15 días, o implantables, introducidos por completo bajo la piel durante aproximadamente un año. Los dos tipos se diferencian por la forma de aplicación, la duración de funcionamiento y la manera en que se retiran.

1 año
duración de un sensor implantable
7–15 días
duración de un sensor transcutáneo
≈5 mm
incisión al colocar el implante

¿Qué es un sensor transcutáneo?

Un sensor transcutáneo es el tipo de sensor de glucosa más habitual. Tiene un filamento muy fino y flexible que atraviesa la piel: una pequeña parte permanece en el tejido situado bajo la piel, mientras que el cuerpo del sensor queda por encima, fijado con un parche adhesivo. El propio nombre lo explica, ya que «trans» significa a través de y «cutáneo» se refiere a la piel. Así pues, es un sensor que pasa a través de la piel [1].

Un sensor transcutáneo se aplica de forma sencilla, sin necesidad de un médico. Te lo colocas tú mismo, en casa, con ayuda de un aplicador automático, y al cabo de un determinado número de días lo sustituyes por uno nuevo. De este modo, siempre tienes a tu disposición una forma cómoda de seguir tu glucemia, sin que haga falta ningún procedimiento especial. Este es el tipo de sensor que utilizan la gran mayoría de los sistemas de monitorización continua disponibles hoy en día [2].

¿Qué es un sensor implantable?

Un sensor implantable es un pequeño cilindro, del tamaño de una cerilla, que se introduce por completo bajo la piel, por lo general a la altura del brazo, por parte de un médico u otro profesional sanitario capacitado. A diferencia del sensor transcutáneo, ninguna parte de él permanece en la superficie: todo se encuentra bajo la piel. El sensor permanece allí durante un periodo de aproximadamente un año [3] [4].

Aunque el sensor en sí queda oculto bajo la piel, encima de él llevas un pequeño transmisor colocado sobre la piel, fijado con un doble adhesivo. Este alimenta de forma inalámbrica el sensor y envía los valores estimados de la glucemia a una aplicación del teléfono. El sensor implantable te ofrece así una solución duradera, adecuada sobre todo si prefieres no cambiar el dispositivo a menudo o si tienes alergia a los parches de los sensores transcutáneos [5].

¿Cuál es la diferencia entre un sensor transcutáneo y uno implantable?

La principal diferencia tiene que ver con el lugar donde se encuentra el sensor y con la forma en que se coloca. El sensor transcutáneo tiene solo un filamento fino que atraviesa la piel, mientras que su cuerpo permanece en la superficie, y te lo aplicas tú mismo, en casa, con un aplicador automático, sin ningún corte. El sensor implantable se encuentra por completo bajo la piel y lo introduce un profesional sanitario, mediante un pequeño procedimiento en la consulta, con anestesia local y una incisión muy pequeña, de aproximadamente 5 mm [4].

La segunda diferencia tiene que ver con la duración de funcionamiento y con la forma en que se retira el sensor. El transcutáneo se lleva de 7 a 15 días y luego lo despegas tú mismo, mientras que el sensor implantable permanece bajo la piel aproximadamente un año y lo retira también un profesional sanitario, mediante un procedimiento breve, similar al de la inserción. En resumen, el sensor transcutáneo es cómodo y lo cambia con frecuencia el propio paciente, mientras que el implantable es una solución duradera, gestionada por el personal sanitario [3].

¿Un sensor transcutáneo contiene un hilo fino introducido bajo la piel?

Sí. Un sensor transcutáneo contiene un filamento muy fino y flexible que permanece en el tejido situado bajo la piel, rodeado por el líquido intersticial. Este filamento blando es el que mide la concentración de glucosa. Es importante saber que no se trata de una aguja que permanece en la piel, sino de un hilo blando y muy fino [2].

En la aplicación se utiliza, efectivamente, una aguja, pero esta forma parte únicamente del aplicador. La aguja solo coloca el filamento bajo la piel y, a continuación, se retrae de forma automática, dejando en su lugar solo el hilo blando. Por este motivo, la mayoría de las personas apenas notan la presencia del sensor una vez aplicado, y el hilo bajo la piel no resulta molesto en la vida cotidiana [6].

¿Cómo se introduce un sensor implantable bajo la piel?

El sensor implantable se coloca en el marco de un procedimiento breve, realizado por un profesional sanitario capacitado. Primero se limpia la piel, por lo general en la parte posterior del brazo, y a continuación se adormece la zona con un anestésico local (lidocaína). Se hace una incisión muy pequeña, de aproximadamente 5 mm, a través de la cual el sensor se coloca bajo la piel con un dispositivo especial de inserción, y al final el lugar se cierra con una tira adhesiva o un apósito, sin puntos (sin hilo de sutura) [4] [7].

Todo el procedimiento dura solo unos minutos y se lleva a cabo en una consulta médica habitual. La colocación del sensor se tolera con facilidad, ya que la zona de inserción se anestesia localmente. Puedes pensar en ella como en una intervención menor y rápida a nivel de la piel, parecida a la extirpación de un lunar pequeño [8].

¿Quién puede colocar un sensor implantable?

Un sensor implantable solo puede colocarlo un profesional sanitario cualificado y capacitado, como un médico o un enfermero (según el sistema sanitario local). Esta es una diferencia importante, ya que tú no puedes introducirte por ti mismo un sensor de este tipo. La colocación requiere un pequeño procedimiento médico y unas condiciones adecuadas, motivo por el cual la realiza siempre personal especializado [4] [7].

Este aspecto distingue al sensor implantable del transcutáneo. El sensor transcutáneo te lo aplicas tú mismo, en casa, sin ayuda médica, mientras que para el implantable es necesario acudir a la consulta. Así, la elección de un sensor implantable supone también una colaboración estrecha con el equipo médico, tanto para la colocación como para la retirada [1].

¿La introducción de un sensor implantable es dolorosa?

En general, la colocación de un sensor implantable no es dolorosa, ya que la zona se adormece previamente con un anestésico local. Durante el procedimiento puedes notar una sensación de presión o una pequeña molestia, pero el dolor propiamente dicho está ausente o es, como mucho, mínimo. La mayoría de los pacientes dicen que el momento sensible es en realidad solo el pequeño pinchazo de la inyección del anestésico, tras el cual ya casi no sienten nada [3] [8].

Después de la colocación, es posible que aparezca una ligera sensibilidad, una molestia o un hematoma pasajero en la zona. Estas sensaciones suelen ser leves y desaparecen en unos días. Si la molestia persiste o te preocupa, conviene que lo comentes con tu médico [4].

¿El sensor implantable tiene también un componente que se lleva sobre la piel?

Sí. Aunque el sensor en sí se encuentra bajo la piel, encima de él llevarás un pequeño transmisor colocado sobre la piel, fijado con un parche adhesivo. Este transmisor alimenta de forma inalámbrica el sensor y envía los valores estimados de la glucemia a una aplicación del teléfono. Es, prácticamente, la única parte visible del sistema [4] [5].

El transmisor puede retirarse y volver a colocarse cada vez que sea necesario. De este modo, puedes quitártelo para ducharte o para recargarlo, sin que el sensor situado bajo la piel se vea afectado. No obstante, debes saber que, durante el tiempo en que el transmisor está retirado, el sensor no registra valores de la glucemia [7].

¿Cómo se retira un sensor implantable?

La retirada de un sensor implantable se realiza mediante un nuevo procedimiento breve, efectuado también por un profesional sanitario. La zona se adormece con un anestésico local, se hace una incisión muy pequeña, se retira el sensor y el lugar se cierra con un apósito o una tira adhesiva. Igual que en la colocación, no puedes retirarte el sensor por ti mismo [4] [7].

Cuando un sensor llega al final de su periodo de funcionamiento, en su lugar puede colocarse uno nuevo, por lo general en el otro brazo. Muchas veces, las dos operaciones se realizan en la misma visita a la consulta, de modo que puedas continuar la monitorización sin pausas largas. De esta forma, el paso de un sensor a otro es sencillo y está bien organizado [3].

Conclusiones

  • El sensor transcutáneo tiene un filamento blando y fino que atraviesa la piel, te lo aplicas tú mismo en casa con un aplicador automático y se cambia cada 7 a 15 días [1] [2].
  • El sensor implantable es un pequeño cilindro introducido por completo bajo la piel por un profesional sanitario y funciona aproximadamente un año [3] [4].
  • La colocación y la retirada del sensor implantable se hacen en la consulta, con anestesia local y una incisión de aproximadamente 5 mm, sin puntos [7] [8].
  • Encima del sensor implantable se encuentra un transmisor sobre la piel, que lo alimenta de forma inalámbrica y envía los datos a una aplicación del teléfono [4] [5].
  • El sensor transcutáneo es una solución cómoda, gestionada por el paciente, mientras que el implantable es una solución duradera, gestionada por el equipo médico [1] [3].

Referencias

  1. American Diabetes Association Professional Practice Committee. 7. Diabetes Technology: Standards of Care in Diabetes-2026. Diabetes Care. 2026;49(Suppl 1):S150-S165. PubMed
  2. Mian Z, Hermayer KL, Jenkins A. Continuous Glucose Monitoring: Review of an Innovation in Diabetes Management. Am J Med Sci. 2019;358(5):332-339. PubMed
  3. Bailey TS, Liljenquist DR, Denham DS, Brazg RL, Ioacara S, Masciotti J, et al. Evaluation of Accuracy and Safety of the 365-Day Implantable Eversense Continuous Glucose Monitoring System: The ENHANCE Study. Diabetes Technol Ther. 2025;27(5):407-411. PubMed
  4. Dehennis A, Mortellaro MA, Ioacara S. Multisite Study of an Implanted Continuous Glucose Sensor Over 90 Days in Patients With Diabetes Mellitus. J Diabetes Sci Technol. 2015;9(5):951-6. PubMed
  5. Wang X, Ioacara S, DeHennis A. Long-Term Home Study on Nocturnal Hypoglycemic Alarms Using a New Fully Implantable Continuous Glucose Monitoring System in Type 1 Diabetes. Diabetes Technol Ther. 2015;17(11):780-6. PubMed
  6. Krakauer M, Botero JF, Lavalle-González FJ, Proietti A, Barbieri DE. A review of flash glucose monitoring in type 2 diabetes. Diabetol Metab Syndr. 2021;13(1):42. PubMed
  7. Deiss D, Szadkowska A, Gordon D, Mallipedhi A, Schütz-Fuhrmann I, Aguilera E, et al. Clinical Practice Recommendations on the Routine Use of Eversense, the First Long-Term Implantable Continuous Glucose Monitoring System. Diabetes Technol Ther. 2019;21(5):254-264. PubMed
  8. Deiss D, Irace C, Carlson G, Tweden KS, Kaufman FR. Real-World Safety of an Implantable Continuous Glucose Sensor Over Multiple Cycles of Use: A Post-Market Registry Study. Diabetes Technol Ther. 2020;22(1):48-52. PubMed